Estoy a cinco días de salir a la ruta otra vez. Y puedo decir que ya tengo armado el viaje en un 80%, el 20% que resta lo dejo en manos del azar, siempre es bueno tener un margen para improvisar.
Primero: ¿Cómo viajo?
Salgo el próximo sábado 17 a las 19,30 por Vía Bariloche. Ómnibus directo desde Mar del Plata a Bariloche. El costo del pasaje no es descabellado, $310 (u$s80,50). Y en este punto tengo algunas dudas. El trayecto es de unos 1400 km, coche cama, con servicio a bordo y hay dos paradas, una para desayunar en Villa Regina y otra para almorzar en Piedra del Águila. El trayecto de Mar del Plata a Buenos Aires es de 400 km, en un ómnibus semicama, y con la única atención de dos alfajores de calidad dudosa, tiene un costo de entre $80 y $100 (u$s20,80 a u$s25,95). No hay relación posible entre uno y otro trayecto.
Nota: tomo una equivalencia de $3.85 por cada dólar.
Segundo: ¿Qué voy a cargar?
- Dos mochilas. Una grande de 65 litros para llevar la ropa, y otra chica para cargar conmigo las cosas básicas para moverme.
- Un bloc de notas y varias lapiceras. No puedo dejar de lado mi obsesión por la escritura.
- Una cámara de fotos. La fiel Kodak c533 puede parecer modesta, pero los resultados son muy buenos, pueden comprobarlo con las fotos de Bolivia en este blog. O bien mirando acá, o también acá (los enlaces se abren en una nueva ventana).
- Para las horas muertas en la ruta: un libro, tengo que decidir entre Juntacadáveres de Onetti, y La conjura de los necios de John Kennedy Toole. También un MP4 cargado con más de treinta CD´s.
- El ímpetu de escribir un mejor diario de viajes. El anterior, a Bolivia, no me satisfizo por completo.
Tercero: Alojamiento
Encontrar hostel en Bariloche fue sencillo. Pude reservar en aquel que quería.
Los problemas surgieron con mis otros destinos. En Esquel y Puerto Madryn todavía no tengo lugar seguro donde parar; en El Bolsón la cosa se complico.
En un primer momento pensé alojarme en la casa de algún coucher, pero para la fecha en que estaré llegando todos ya tenían el lugar comprometido; la excepción fue Fede, pero por algunos problemas personales me pidió que me contactara en una fecha próxima a mi llegada, aunque no me daba seguridad de poder alojarme. Mientras tanto empiezo a buscar hostel y casi todos estaban completos. Pero cuando me encontraba casi desahuciado encontré un hostel céntrico a tres cuadras de la Plaza Pagano.
Sospecho que las dificultades para encontrar alojamiento se deben a que muchos pospusieron sus vacaciones de invierno por la epidemia de gripe A, y ahora, más cerca del verano se lanzan a viajar.
Otra razón posible: en el sur están en temporada baja y los precios deberían ser menores que en invierno.
Restan sólo cinco días para salir a la ruta. El próximo post lo escribiré desde Bariloche.
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