villa gesell

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El domingo 6 de septiembre me escapé a Villa Gesell con un grupo de amigos fotógrafos
El plan original era llegar hasta el faro Querandí y recorrer la villa; pero como es temporada baja desde la empresa que hacen el viaje de Gesell al faro no nos aseguraran que se pudiera entrar y subir, que era nuestra idea principal. Y de todas formas había que pagar los más de $200 por persona que cobran: no era negocio
Terminamos en Gesell almorzando sándwiches en la reserva y caminando sin rumbo fijo.
Gesell es una ciudad extraña. Es, fuera de temporada, un paisaje extraviado; un balneario que parece fingir que está vivo. Mucha gente en la calle, paseando, caminando como si hubiera perdido los mapas que orientan sus vidas; alejándonos un par de calles de la Avenida 3, la ciudad cambia: es un pueblo dormido que sigue una lógica crepuscular.
Las fotos que hice no son precisamente para postales turísticas, en realidad las pensé como parte del proyecto de un futuro libro fotográfico